En la sociedad actual, es común encontrar personas que buscan alcanzar el éxito a toda costa, sin importar las consecuencias éticas o morales de sus acciones. Sin embargo, Rutger Bregman nos invita a reflexionar sobre la importancia de la ambición moral, la cual consiste en tener la disposición y el deseo de contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Este tipo de ambición va más allá de la búsqueda del éxito personal y material, ya que su objetivo principal es dejar un impacto positivo en la sociedad. En su análisis, Bregman identifica cuatro categorías que describen el nivel de ambición moral en las personas y en los empleos que desempeñan. En primer lugar, se encuentran aquellos que no son muy ambiciosos ni muy idealistas. Estas personas realizan trabajos que no aportan un valor significativo, simplemente cumplen con sus responsabilidades laborales sin preocuparse por generar un impacto positivo en su entorno. Su principal motivación es avanzar en su carrera sin considerar las consecuencias de sus acciones. Por otro lado, están aquellos que son ambiciosos pero no muy idealistas. Estas personas suelen alcanzar el éxito en términos de reconocimiento social y material, pero no se preocupan por contribuir a resolver los problemas fundamentales de la humanidad. Su enfoque está centrado en obtener beneficios personales sin importar el impacto que sus decisiones puedan tener en la sociedad en su conjunto. En contraste, los idealistas con poca ambición se preocupan por los grandes desafíos que enfrenta la humanidad, como el cambio climático, la desigualdad social o la discriminación. Aunque su intención es buena, su falta de ambición les impide pasar de la conciencia a la acción. Se conforman con sentirse bien consigo mismos al estar conscientes de los problemas, pero no están dispuestos a involucrarse activamente en su solución. Finalmente, los idealistas con alta ambición moral son aquellos que ponen su talento y capacidad al servicio de un ideal mayor. Estas personas están dispuestas a sacrificar sus intereses personales en aras de un bien común y están dispuestas a asumir los retos y desafíos que implica la realización de ese ideal. Su motivación va más allá del éxito individual, ya que su objetivo es contribuir de manera significativa a la mejora de la sociedad. En conclusión, la ambición moral nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el mundo que nos rodea. En lugar de buscar únicamente el éxito individual, es importante considerar cómo nuestras decisiones pueden contribuir a la construcción de un mundo mejor para todos. La ambición moral nos insta a trascender la mediocridad y a aspirar a metas más elevadas que beneficien a la sociedad en su conjunto.







